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22 mar 2009

Si fuera...

19 feb 2008

El bosque encantado

Edgar Rivero San José --- 6º de Primaria

Una tarde de otoño, un día nublado me aburría en casa y decidí ir a dar un paseo, por no ir solo fui a buscar a unos amigos, íbamos caminando por una senda cuando nos encontramos con un enorme bosque. Nos pareció que tenía algo misterioso, seguimos caminando y allí había un gran castillo. Uno quería entrar pero a otros nos daba un poco de miedo, pero al final entramos. Estaba todo muy destrozado y se oían muchos ruidos raros, vimos una sombra y fuimos tras ella, era el fantasma del dueño del castillo que murió y no lo abandonó. Estábamos muy asustados pero nos hicimos amigos de él, nos presentó a sus amigos que eran muchos: uno era el gnomo llamado Quasimodo, otro era un viejo mago llamado el mago Beltrán y un extraterrestre que vino de Marte.
Le gustó el castillo y la gente que lo habitaba y decidió quedarse a vivir con ellos. Nos dijeron que éramos los únicos que habíamos tenido valor para entrar sin apretar a correr cuando los vimos, porque hasta allí había llegado mucha gente pero cuando veían la sombra del fantasma del dueño del castillo apretaban a correr gritando y eso a ellos les sentaba muy mal porque no querían hacer daño a nadie, solo tener un montón de amigos para poder pasar las tardes agradablemente.
Le dijimos que nosotros no haríamos eso porque no les teníamos miedo y nos habían caído muy bien. Así que nosotros, muy agradecidos, todas las tardes los vamos a visitar y ellos se ponen muy contentos cada vez que los vamos a ver. Nos enseñan a hacer cosas que otros niños no pueden hacer como por ejemplo trucos de magia del mago Beltrán o las pócimas mágicas del gnomo Quasimodo.
Esta es la historia del bosque encantado en el cual hemos encontrado un montón de amigos y seres fantásticos y colorín colorado al bosque hemos llegado.

13 feb 2008

El perro con alas

Oscar Llop------ 6º de Primaria

Había una vez un perro que tenía alas. Eran como las de un buitre, ¡era enorme! Le gustaba ir en busca de aventuras.
Un día fue al campo -que nunca había ido- y allí vio otros animales pero no eran como los de su raza ¡eran lagartos con cara de gato! Decidió ir con ellos en busca de su madre pero por el camino se les aparecieron dos escarabajos gigantes y con el cuerpo de tigre y comenzaron a perseguirles.
Corrían mucho pero como el perro tenía alas, se subieron en las alas del perro y se salvaron y se fueron volando hacia el pueblo a ver si alguien había visto o sabía algo de su madre.
Allí encontraron un hombre que decía haberla visto un día y les dijo que la vio y no la ha visto más, bueno y se fueron camino adelante.
Cuando se iban, una mujer dijo que la había visto y que había trabajado con ella en los olivos y la madre le dijo que se iba a ver a su hijo y no la vio más.
Para asegurase de que no estaba en los olivos fue y no la vio, se fue al campo que estaba al lado y allí había una cabaña, entraron y la vieron con mantas encima y paja, la cara estaba como de no haber comido en un mes.
Todos la llevaron en brazos hasta el pueblo y allí había una mujer, era muy amable y les dejó entrar en su casa para atenderla.
La curaron y le dieron comida. Cuando ya estaba bien se fueron a la cueva donde vivían y también fueron sus amigos que lo acompañaron y la madre del perro con alas les dijo que si se querían quedar a vivir con ellos.
Porque habían sido muy amables con su hijo y con ella.
Y sus amigos les dijeron que sí, porque ellos no tenían familia.
El perro con alas encontró novia, que era de su misma raza y se casaron, se fueron a vivir a un pueblo que era de cristal, a unos kilómetros de allí, la gente era muy amable, encontraron trabajo con un buen sueldo. Trabajando para una granja para que los monolobos no se comieran a los animales de la granja, como el perro con alas podía volar vigilaba desde el cielo.
Tuvieron hijos, exactamente tres: dos chicas y un chico.
Sus amigos también encontraron novia y se casaron. Uno tuvo tres hijos y otro cinco. Encontraron trabajo, uno trabajando de guardia de seguridad de un gran supermercado donde vendían ojos de repuesto, alas… Porque estaba fuerte.
El otro de cuidador de una focapez en un acuario de otro pueblo con otros cuidadores. El sabía nadar bastante bien y por esto eligió este trabajo que le sale de maravilla.
Y todos fueron felices y comieron escarabajos peloteros con un cuerno en la frente para siempre.

Un monstruo en las alcantarillas

Rosa Bernabé Carrero -----------5º Primaria

Todo empezó un día por la mañana que fui a lavarme los dientes y oí rugir las alcantarillas, me dio mucho miedo.
Después de comer voy al baño otra vez y vuelvo a escuchar el mismo ruido.
Total que se me ocurrió que podía ir a ver que pasaba allí abajo.
La noche siguiente me desperté, llené una mochila con una linterna, una cuerda, una botella de agua, un bocadillo y otros accesorios.
Salí de mi casa a hurtadillas hasta llegar a la tapa de alcantarilla más cercana, me metí dentro, encendí mi linterna y empecé a avanzar lentamente por aquel oscuro y tenebroso túnel.
Después de llevar un largo trecho, ya era la 1 de la noche. De repente se empieza a divisar una clara luz a lo lejos al fondo del túnel, mi mayor sorpresa fue cuando descubrí que era un enorme dragón que cada dos por tres echaba un rugido que yo interpretaba como un grito de dolor y lástima.
Entonces me aventuré a hablar con el:
-¿Qué te pasa, gran dragón?
-¡No es de tu incumbencia!- dijo el dragón.
-Pero si yo… si yo supiera que te pasa a lo mejor podría ayudarte.
-No, los humanos sois todos iguales, lo único que hacéis es tirar basura por los desagües. ¡Si no fuera por vosotros no tendría ahora mismo un lápiz en la espalda entre mis escamas!
Yo me sonrojé al haber sido mi hermano pequeño el que arrojó sin querer ese lápiz por la taza del váter…
-¡Yo te la quitaré! Y así podrás ver que los humanos también podemos ser buenas personas.
Me subí a su cola y de ahí fui trepando hasta su espalda, encontré sin dificultad el hueco donde se había quedado obstruido el lapicero
de color verde:
-¡Ves, como no ha sido para tanto!
-Pues no, la verdad es que no he sentido nada de nada.
Daban la 2 de la madrugada:
-Bueno, me tengo que ir a casa, mañana vengo a verte otra vez, ¿vale?
-¡Vale, hasta mañana!
A la noche siguiente, me levanté, preparé mi mochila y me fui pitando, sin que nadie se enterase, a la alcantarilla:
-¡Hola Drago!
-¿Drago?, pero cómo que Drago, ¿quién es ese?
-Pues tu, se me ocurrió que podría ponerte un nombre…
-De todos modos me gusta, Drago.
Yo le hablé y le demostré que la raza humana también hace muchas cosas buenas como: reciclar, depurar las aguas y muchas otras cosas más.
-Bueno Drago, hasta la próxima.
-Adiós.
Y Drago no volvió a desconfiar de los humanos más.
Aunque tal vez tenga un poco de razón, los humanos a veces somos un poco guarretes.

¡QUE HAY QUE CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE!